DICCIONARIO DE ENFERMEDADES:
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poliarteritis nudosa

La poliarteritis nudosa es una enfermedad en la que segmentos de las arterias de mediano tamaño se inflaman y lesionan, reduciéndose el suministro de sangre a los órganos que alimentan.

Esta enfermedad es con frecuencia mortal si no se trata adecuadamente. Se desarrolla, por lo general, entre los 40 y 50 años, aunque puede presentarse a cualquier edad. Los varones son tres veces más propensos que las mujeres a contraerla.

Se desconoce su causa, aunque puede ser provocada por las reacciones a ciertos fármacos y vacunas. Las infecciones víricas y bacterianas parecen desencadenar en ocasiones la inflamación; no obstante, a menudo se desconocen los motivos o las sustancias desencadenantes.

Síntomas

La enfermedad puede ser leve al principio y convertirse en potencialmente mortal al cabo de varios meses, o puede desarrollarse de forma imperceptible como una enfermedad debilitante crónica. Cualquier órgano o combinación de órganos pueden resultar afectados y los síntomas dependen de qué órganos se han visto afectados. La poliarteritis nudosa es a menudo similar a otras enfermedades en las que se produce una inflamación de las arterias (vasculitis). Una de estas enfermedades es el síndrome de Churg-Strauss, que produce asma (a diferencia de la poliarteritis nudosa).

La fiebre es el síntoma inicial más frecuente, pudiendo aparecer así mismo, de manera temprana, dolor abdominal, rigidez y hormigueo en las manos y los pies, debilidad y pérdida de peso. El 75 por ciento de las personas que padecen poliarteritis nudosa desarrolla una lesión renal, que puede provocar un aumento de la presión arterial, hinchazón por retención de líquidos y disminución de la producción de orina, que puede ser escasa o nula. Cuando resultan afectados los vasos sanguíneos del tracto gastrointestinal, algunas zonas de los intestinos pueden perforarse y causar una infección abdominal (peritonitis), dolor intenso, diarreas sanguinolentas y fiebre elevada. Pueden aparecer dolor torácico e infarto cardíaco si los vasos sanguíneos del corazón se ven afectados. La lesión de los vasos sanguíneos del cerebro puede causar dolores de cabeza (cefaleas), convulsiones y alucinaciones. El hígado puede dañarse gravemente. Los dolores musculares y articulares son frecuentes, así como la inflamación de las articulaciones. Los vasos sanguíneos cercanos a la piel pueden sentirse al tacto abultados e irregulares. En ocasiones se forman úlceras en la piel sobre los vasos sanguíneos.

      

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