DICCIONARIO DE ENFERMEDADES:
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pericarditis cronica

La pericarditis crónica es una inflamación que resulta de una acumulación de líquido o de un engrosamiento del pericardio y que comienza gradualmente y persiste durante largo tiempo.

En una pericarditis crónica con derrame , hay una acumulación lenta de líquido en el pericardio. Habitualmente la causa se desconoce, pero la enfermedad puede ser provocada por un cáncer, la tuberculosis o una insuficiencia tiroidea. Cuando la causa sea conocida, debe ser tratada; si la función cardíaca es normal, el médico suele adoptar una actitud expectante, es decir, de observación.

La pericarditis crónica constrictiva es una enfermedad poco frecuente que aparece cuando se desarrolla tejido fibroso (similar a una cicatriz) alrededor del corazón. El tejido fibroso se retrae progresivamente, comprime el corazón y reduce su tamaño. Esta compresión aumenta la presión en las venas que llevan la sangre al corazón porque se necesita más presión para llenar éste. El líquido se estanca, se escapa hacia afuera y se acumula bajo la piel, en el abdomen y algunas veces en el espacio alrededor de los pulmones.

Causas

Cualquier afección que cause pericarditis aguda puede provocar pericarditis crónica constrictiva, pero por lo general la causa es desconocida. Las causas más frecuentes son infecciones víricas y las producidas por radioterapia por cáncer de mama o linfoma. La pericarditis crónica constrictiva también puede ser consecuencia de la artritis reumatoide, el lupus erimatoso sistémico, una herida previa, una cirugía cardíaca o una infección bacteriana. En África e India la tuberculosis es la causa más frecuente de pericarditis en cualquiera de sus formas, mientras que es poco frecuente en los países desarrollados.

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas de la pericarditis crónica son disnea, tos (porque la alta presión en las venas del pulmón hace que salga líquido hacia los sacos de aire) y fatiga (porque el corazón llega a funcionar deficientemente). Por otro lado, la afección en sí es indolora. También es frecuente la acumulación de líquido en el abdomen y las piernas.

Los síntomas son fundamentales para poder efectuar el diagnóstico de pericarditis crónica, sobre todo si no hay otra razón que explique la reducción del rendimiento cardíaco (como la hipertensión arterial, una enfermedad de las arterias coronarias o enfermedad de las válvulas). En la pericarditis crónica constrictiva, el corazón no se ve grande en una radiografía de tórax, mientras que en la mayoría de los otros trastornos cardíacos sí se constata un aumento de su tamaño. Aproximadamente en la mitad de los casos de pericarditis crónica constrictiva se observan, en las radiografías de tórax, depósitos de calcio en el pericardio.

Dos tipos de procedimientos confirman el diagnóstico. El cateterismo cardíaco, que puede utilizarse para medir la presión arterial en las cavidades y en los vasos sanguíneos principales. Por otro lado, para determinar el grosor del pericardio, se puede emplear la resonancia magnética (RM) o la tomografía computadorizada (TC). Normalmente, el pericardio tiene un grosor inferior a 30 milímetros, pero en la pericarditis crónica constrictiva llega a ser el doble o más.

      

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