DICCIONARIO DE ENFERMEDADES:
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insuficiencia de la valvula mitral

La insuficiencia de la válvula mitral (incompetencia mitral) es el flujo retrógrado de sangre por la válvula mitral, que no cierra bien cada vez que el ventrículo izquierdo se contrae.

Cuando el ventrículo izquierdo bombea la sangre desde el corazón hacia dentro de la aorta, algo de sangre retrocede a la aurícula izquierda, con lo que aumentan el volumen y la presión en esta cavidad. Esta situación hace que aumente la presión en los vasos que llevan la sangre de los pulmones al corazón y, en consecuencia, se acumula líquido (congestión) en los pulmones.

Hace años, la fiebre reumática solía ser la causa más frecuente de insuficiencia mitral. Pero, en la actualidad, la fiebre reumática es rara en los países donde se ha desarrollado una buena medicina preventiva. Así, por ejemplo, en esos países, el uso de antibióticos para tratar las infecciones estreptocócicas de la garganta evita que aparezca esta enfermedad, de modo que actualmente la fiebre reumática sólo es una causa frecuente de insuficiencia mitral entre los ancianos que no pudieron beneficiarse de los antibióticos adecuados durante su juventud. Sin embargo, en los países que no disponen de una medicina preventiva suficientemente desarrollada, la fiebre reumática es todavía frecuente y, por tanto, es una causa frecuente de insuficiencia mitral.

En muchos países desarrollados, por ejemplo, una de las causas más frecuentes de insuficiencia mitral es el infarto de miocardio, que puede causar lesiones graves a las estructuras de soporte de la válvula. Otra causa frecuente es la degeneración mixomatosa, una afección en la que la válvula va debilitándose progresivamente hasta volverse demasiado blanda.

Síntomas

La insuficiencia mitral moderada puede ser asintomática. El trastorno puede identificarse sólo si el médico, auscultando con un fonendoscopio, oye un soplo cardíaco característico causado por el retroceso de la sangre hacia el interior de la aurícula izquierda cuando el ventrículo izquierdo se contrae.

Debido a que el ventrículo izquierdo tiene que bombear más sangre para compensar el flujo retrógrado a la aurícula izquierda, se dilata gradualmente para incrementar la fuerza de cada latido cardíaco. El ventrículo dilatado puede causar palpitaciones (la percepción de los propios latidos cardíacos enérgicos), sobre todo cuando la persona está acostada sobre el lado izquierdo.

La aurícula izquierda también tiende a dilatarse para alojar el flujo retrógrado procedente del ventrículo. Una aurícula muy dilatada a menudo late con rapidez de un modo desorganizado e irregular (fibrilación auricular), lo que reduce su eficacia de bombeo. En realidad, una aurícula que fibrila no está bombeando, sólo se estremece, y la falta de un flujo de sangre apropiado provoca la formación de coágulos sanguíneos. Si un coágulo se desprende puede obstruir una arteria más pequeña y causar un ictus u otras lesiones.

La insuficiencia mitral grave reduce el flujo sanguíneo hacia la aorta de tal modo que causa insuficiencia cardíaca y, en consecuencia, tos, disnea de esfuerzo e hinchazón en las piernas.

      

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