aftas
Las aftas son pequeñas ulceraciones dolorosas que aparecen en la mucosa bucal
Aunque se desconoce la causa, parece ser que el carácter nervioso tiene un papel en su desarrollo; por ejemplo, a un estudiante le pueden salir aftas en la boca durante un examen final. Un afta es una mancha blanquecina redonda con una aureola roja. Es común que la llaga se forme sobre el tejido blando, particularmente en el interior del labio o mejilla, sobre la lengua o en el paladar blando y, algunas veces, en la garganta. Las aftas pequeñas (menores de 12 mm de diámetro) suelen aparecer en grupos de dos o tres; por lo general, desaparecen a los diez días sin tratamiento y no dejan cicatrices. Las aftas mayores son menos comunes, pueden ser de forma irregular, necesitan varias semanas para curarse y es frecuente que dejen cicatrices.
Síntomas
El síntoma principal de las aftas es el dolor, que habitualmente es mayor de lo que cabría esperar de algo tan pequeño; dura de 4 a 10 días y empeora cuando la lengua roza la llaga o se ingieren alimentos calientes o picantes. En casos graves puede aparecer fiebre, inflamación de los ganglios del cuello y una sensación general de malestar. Muchas personas afectadas de aftas las padecen de forma recidivante (una o más veces al año).
Diagnóstico y tratamiento
El médico, o el dentista, identifica el afta por su aspecto y el dolor que produce. Sin embargo, las llagas causadas por el virus del herpes simple pueden parecerse a las aftas.
El tratamiento consiste en aliviar el dolor hasta que las llagas se curen de forma espontánea. Se pueden limpiar con algodón impregnado en un anestésico como la lidocaína viscosa, que también sirve de colutorio (enjuague bucal). Durante algunos minutos este anestésico alivia el dolor y las molestias al comer, aunque puede disminuir el sentido del gusto. Para aliviar el dolor también se puede aplicar una capa de carboximetilcelulosa (protección dentaria). Si el paciente tiene varias aftas, el médico, o el dentista, puede prescribir un enjuague bucal de tetraciclina. Las personas con recidivas de aftas graves pueden utilizar este enjuague en cuanto aparezcan nuevas llagas. Otra opción es la cauterización con nitrato de plata, que destruye los nervios que se encuentran bajo el afta. En algunos casos, el médico, o el dentista, prescribe una pomada de corticosteroides para aplicar directamente sobre las aftas graves y, para los casos agudos, se puede prescribir un enjuague bucal de dexametasona o unos comprimidos de prednisona.



