DICCIONARIO DE ENFERMEDADES:
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sarcoidosis

La sarcoidosis es una enfermedad en la que se forman acumulaciones anormales de células inflamatorias (granulomas) en muchos órganos del cuerpo.

Se desconoce la causa de la sarcoidosis. Puede ser el resultado de una infección o de una respuesta anómala del sistema inmunitario. Los factores hereditarios pueden ser importantes. La sarcoidosis se desarrolla predominantemente entre los 20 y los 40 años y es más frecuente entre los europeos del norte y los norteamericanos de raza negra.

El examen bajo microscopio de una muestra de tejido de un paciente con sarcoidosis revela la presencia de los granulomas. Dichos granulomas pueden finalmente desaparecer por completo o convertirse en tejido cicatricial. Los granulomas aparecen con frecuencia en los ganglios linfáticos, los pulmones, el hígado, los ojos y la piel y, con menor frecuencia, en el bazo, los huesos, las articulaciones, los músculos, el corazón y el sistema nervioso.

Síntomas

Muchas personas con sarcoidosis no manifiestan síntomas y la enfermedad se detecta cuando se hace una radiografía de tórax por otras razones. Muchos manifiestan síntomas menores que no empeoran jamás. Tampoco son frecuentes los síntomas graves.

Los síntomas de la sarcoidosis varían mucho según el lugar y la extensión de la enfermedad. La fiebre, la pérdida de peso y los dolores articulares pueden ser las primeras manifestaciones de este proceso.

Los ganglios linfáticos inflamados son frecuentes pero no suelen acompañarse de síntomas. La fiebre puede aparecer en cualquier momento de la enfermedad.

El pulmón es el órgano más afectado por la sarcoidosis. En una radiografía de tórax se pueden observar los ganglios linfáticos agrandados en la zona donde los pulmones se unen con el corazón o bien en la parte derecha de la tráquea. La sarcoidosis produce una inflamación pulmonar que puede finalmente formar cicatrices o quistes, que a su vez pueden producir tos y ahogo. La enfermedad pulmonar grave puede finalmente debilitar el corazón.

La sarcoidosis afecta con frecuencia a la piel. En Europa suele aparecer como pequeñas tumefacciones, dolorosas y de color rojo, habitualmente sobre la tibia (eritema nudoso), acompañadas de fiebre y dolor articular, pero estos síntomas son menos frecuentes en otros países. La sarcoidosis crónica puede llevar a la formación de lunares planos (placas), a veces con relieve, o bien de tumefacciones justo por debajo de la piel.

Alrededor del 70 por ciento de las personas con sarcoidosis tienen granulomas en el hígado. Con frecuencia no presentan síntomas y el hígado parece funcionar normalmente. Menos del 10 por ciento de los que padecen sarcoidosis tienen el hígado agrandado y es rara la ictericia causada por el malfuncionamiento del hígado.

Los ojos también resultan afectados en el 15 por ciento de personas con esta enfermedad. La uveítis (una inflamación de ciertas estructuras internas del ojo) produce enrojecimiento y dolor, interfiriendo con la visión. La inflamación persistente de forma prolongada puede obstruir el drenaje de las lágrimas, causando glaucoma, llegando a provocar ceguera. Se pueden formar granulomas en la conjuntiva (la membrana que cubre el globo ocular y la parte interna de los párpados). Dichos granulomas no suelen provocar síntomas, pero la conjuntiva es un punto accesible del cual se pueden tomar muestras de tejido para su examen.

Algunos de los afectados por la sarcoidosis se quejan de sequedad, inflamación y enrojecimiento de los ojos. Es probable que estos trastornos estén causados por glándulas lagrimales que funcionan mal debido a la enfermedad y que por ello ya no producen lágrimas suficientes para mantener los ojos adecuadamente humedecidos.

Los granulomas que se forman en el corazón pueden provocar angina o insuficiencia cardíaca. Los que se forman cerca del sistema de conducción de los estímulos eléctricos del corazón, pueden desencadenar irregularidades del ritmo cardíaco potencialmente mortales.

La inflamación puede causar un dolor generalizado en las articulaciones, aunque las de manos y pies son las afectadas con más frecuencia. Se forman quistes en los huesos que pueden hacer que las articulaciones cercanas se hinchen y duelan.

La sarcoidosis puede afectar a los nervios del cráneo causando visión doble y provocando una parálisis parcial de la cara. La diabetes insípida puede presentarse si la hipófisis o los huesos que la circundan resultan afectados por la sarcoidosis. La hipófisis deja de producir la vasopresina, una hormona necesaria para que el riñón pueda concentrar la orina, provocando micciones frecuentes y en cantidades excesivas.

La sarcoidosis puede también causar un aumento de la concentración de calcio en sangre y orina. Estos valores elevados se producen porque el granuloma sarcoideo produce vitamina D activada, que favorece la absorción de calcio por parte del intestino. Los valores altos de calcio en sangre provocan pérdida de apetito, náuseas, vómitos, sed y micción excesiva. Si persisten mucho tiempo, se pueden formar cálculos renales o acumulación de calcio en el riñón y finalmente insuficiencia renal.

      

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